Hoy he hecho un viaje panadero intensivo, empezando en la India con sus naans, he pasado por unas pizzas italianas (¿o son americanas?) para terminar con unos panes aromatizados con hinojo dándoles un olor y un sabor que temporalmente me ha situado en mi Suecia nativa. Los naans se presentarán en este post, lo demás aparecerá durante la semana.

Tenía yo desde hace unos cuantos años una receta de naans en un papel, utilizando levadura en polvo. Pero teniendo ya una madre de trigo poderosa como la mía, no podía hacer otra cosa de aprovecharme y modificar la receta en cuestión:

Día 1 (noche)

50 g de madre de trigo
100 g de harina de trigo
100 g de agua tibia

Mezclamos y dejamos reposar durante la noche.

Día 2 (mañana)

la masa de ayer
600 g de harina de trigo manitoba (seguro que va bien con harina normal también)
100 g de agua tibia
1 yoghurt  natural (= 125 g, no azucarado, por supuesto)
1 huevo
2 cucharadas (25 g) de aceite de oliva
1 cucharada grande (25 g) de miel
1 cucharilla (5 g) de sal

Batimos en un bol todos los ingredientes excepto 400 g de la harina. Añadimos poco a poco la harina restante hasta que tengamos una masa blanda pero manejable. Dejamos reposar hasta doblar el tamaño. En mi caso tardó unos 3-4 horas, cosa que me sorprendió mucho. Por un momento pensaba que había matado la levadura con agua demasiado caliente. Pero no, la última hora la acerqué a un radiador para darle más calor y se levantó.

Encendemos el horno a 250º con una bandeja dentro para que se caliente bien. Colocamos la masa en una mesa enharinada y la dividimos en 8 partes iguales. Estiramos 2-3 de los trozos – los que quepan en la bandeja del horno – a redondeles de un grosor de medio centímetro. (Lo de redondo es un decir, como se ve en la foto.)

Ponemos los redondeles en un papel de horno, sacamos la bandeja caliente del horno, y pasamos rápidamente pero con cuidado el papel con los naans a ella. También se pueden hacer directamente en la bandeja, sin papel, o en sartén, pero esta manera me funcionó mejor a mí.

Dejamos hornear durante 6-8 minutos, hasta que cojan algo de color por encima. Mientras están en el horno vamos preparando otros 2 ó 3 panes en otro papel, que podemos meter en cuanto se saquen los primeros. Los naans horneados los dejamos reposar en una rejilla.

Se recomiendan servir calientes, untados de mantequilla derretida, y se puede darles más sabor con ajo majado, o con queso. Sin embargo, recién hechos están estupendos sin ningún tipo de adorno. Se pueden comer tal y cómo están, en mi caso acompañando a una sopa de patatas y puerros que tenía preparada desde ayer.

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