Tenía pensado hacer unos bollos de canela para otro viaje nostálgico a mi tierra madre (para compensar los olores de la “patria querida” que están invadiendo mi casa). Sin embargo, la harina de trigo restante en casa no llegaría ni para 4 pobres bollitos. Así que Asturias 1 – Suecia 0. A punto de tirar la masa madre de trigo que llevaba burbujeando en la cocina desde ayer, se me ocurrió otra idea. A ver si Google me ayuda en confirmar si gente ha tenido éxito haciendo panqueques basados en masa madre. Encontré esta receta y me decidí hacer una prueba basada en ella. Sin embargo, en mi eterno intento de mantener mis masas ecológicas, me salto el paso de la levadura en polvo química (baking soda) y dejo la masa reposar, a ver si la levadura madre hace su trabajo en este tipo de masa también.

No es del todo fácil darle la vuelta al panqueque con la mano izquierda mientras sacas una foto con la derecha...

Día 1 (noche)

50 g de madre de trigo
100 g de harina de trigo
100 g de agua tibia

Día 2 (mañana)

1 huevo
40 g de azúcar
15 g de aceite de oliva
5 g de sal

Batimos el huevo con el azúcar y añadimos el aceite y la sal. Finalmente lo juntamos con la masa del día anterior. Al principio las masas no quieren ligar por sus texturas diferentes, pero al final sí que se juntan. Dejamos reposar unas 2 horas. La masa es bastante líquida y no llega a crecer, pero se ven pequeñas burbujas en la superficie.

Calentar una sartén, y echa un poco (muy poco) de mantequilla para engrasar. Bajamos a medio fuego, y luego echamos con cuidado medio cazo de la masa. Dejamos que se haga algún minuto antes de darle la vuelta, y que se haga otro minutillo en el otro lado. El tiempo justo para darle un color dorado-marron agradable.

A mi la masa me llegó para hacer seis panqueques, y estoy muy contento con el resultado. Han salido bastante esponjosos sin haber tenido que utilizar levadura en polvo, sólo apoyándose en la levadura madre y el tiempo.

Se me ocurren unos 4.000 maneras de servirlos: con crème fraishe y huevas, estilo blinis rusos, con una crema de setas estilo crèpe francés, con bacon crujiente… Ahora qué sé que funciona, y que tengo un uso para masa madre sobrante, habrá tiempo para probarlos todos. (Para versiones saladas como las de arriba, echaría menos o nada de azúcar en la masa.) Pero hoy tuve desde el principio la idea de un plato dulce, por lo que los he tomado con mermelada de fresas (y alguno con mantequilla untada y azúcar por encima), acompañados por un vaso de leche fría, igual que cuando era pequeño:

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